Recuerdo que la escuché en la radio cuando tenía 16 o 17 años, a principio de los 70. Las emisoras de FM eran la fuente de sonidos alternativa a la música comercial. No sabía quién tocaba ni cómo se llamaba aquello que había escuchado. Fueron meses y meses de tanteo, de intentar descubrir cómo se llamaba aquella pieza hasta que finalmente di con ella. Me sigue emocionando cada vez que la escucho (¿Cuántas veces ya? La última hace unos instantes.). Emociona la entrada de cada uno de los miembros del cuarteto, de la batería de Joe Morello al estallido suave del saxo de Paul Desmond, pasando por el piano de Dave Brubeck y el bajo de Eugene Wright. La composición de Paul Desmond se grabó en Nueva York en 1959; después ha sido su canción de referencia en las actuaciones, la que el público demandaba siempre. Pura magia. Hay que descubrir cosas nuevas, pero no hay que olvidar las que nos descubrieron a nosotros mismo. ¡Disfrútala!
Para Sidney Bechet el jazz era jazz, lo que había aprendido y tocado. Los demás podían hacer lo que quisieran, pero él era Sidney Bechet y tocaba el clarinete y el saxo soprano. Y lo tocaba de la forma en que ya lo hacía cuando iba por el mundo con Louis Armstrong inventado los sonidos que se pueden escuchar en este clásico eterno, Petite Fleur, que compuso en 1951, ya en París y grabó en 1953 junto al clarinetista Claude Luter y su orquesta. Los franceses se empeñaron en que se quedara desde que hizo su primera visita al país en los años 20. Y así lo hizo, siendo aclamado y valorado como debía. Vivió como músico y fue recordado como leyenda. Disfrútalo!
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