Cuando una cantante dedicada al Jazz durante años, Diana Krall, graba un disco como Wallflower (2015) es como un respiro para mirar atrás. Cuando lo escuchas te das cuenta de lo generacional de la música y de las afinidades musicales, el gusto que conecta. Wallflower contiene, una tras otra, canciones que has tenido como fondo durante tu vida, que escuchaste cuando salieron a la luz, cuando nadie las había escuchado antes y que se acabaron convirtiendo, pasadas las décadas en los clásicos de tu vida. La emoción que te suscite escucharlas depende del lugar que hayan ocupado en tu vida. Para mí, este Desperado , el gran tema de Glenn Frei y Don Henley, es un enorme espacio en el que deambular tras los recuerdos de una vida. El viejo tema de Eagles surge como parte de ese mundo que compartimos Diana Krall, yo y millones de personas. hay que agradecerle hacernos revivir la experiencia del regreso. Un disco que es amor. Nos dice el diccionario urbano que "wallflower" se aplic...