Reunir genios siempre ha sido una de las grandes bazas del Jazz, que gustaba de la improvisación en todos los planos. Reunir en 1961 a Louis Armstrong y a Duke Ellington fue un enorme acierto por motivos evidentes dejando un clásico para el futuro. Les acompañaban el prodigioso y elegante clarinete de Barney Bigard, la batería de Danny Barcelona, el bajo de Mort Herbert y el trombón de Trummy Young. El tema era esa belleza de Solitude (D. Ellington y letra Eddie DeLange y Irving Mills 1934) , hecha grande por tantos cantantes e instrumentistas. ¡Disfrútalo!