La voz de una de las más grandes cantantes, de las más técnicas y creativa, de las más sensibles, Sarah Vaughan, sigue siendo moderna, intemporal. Su estilo se ajusta a la canción, le da forma y se hace uno indivisible. Aquí la acompañan el guitarrista Barney Kessel y el bajista Joe Comfort, un mínimo acompañamiento para, como una buena especia, resaltar el sabor intensificándolo. Se grabó en Los Angeles, en dos días de agosto de 1962. Disfrútalo!