La banda sonora de la película Anatomía de un asesinato recibió el Grammy de 1959 a la mejor banda sonora. Merecidamente, desde luego. En cambio, los premios Oscar le fueron reacios; tuvo siete candidaturas pero no logró ninguna estatuilla. Entre las nominaciones no estaba la de mejor banda sonora. El gusto de Hollywood no estaba por el jazz en ese momento pese a utilizarse en diferentes películas del momento de gran éxito. Pero parece que se preferían otro tipo de música, como demuestra que quien lo ganó ese año era Miklos Rotza por Ben-Hur, que se lo llevó casi todo. Al menos, el de mejor orquestación se lo dieron a Porgy and Bess, orquestada por Andre Previn y Ken Darby. Pero el hecho de que fuera ignorado en el apartado musical es significativo, especialmente si había cosas como Pillow Talk nominadas, por ejemplo, con Dosis Day.
El trabajo de Duke Ellington para la película de Otto Preminger sigue siendo una magnífica muestra de conjunción del jazz con el cine, reflejando la tensión de aquel oscuro y tenso drama judicial a través de la música. Aquí escuchamos el tema Way Early Subtone, con el saxofonista Russell Procope. Disfrútala!
Para Sidney Bechet el jazz era jazz, lo que había aprendido y tocado. Los demás podían hacer lo que quisieran, pero él era Sidney Bechet y tocaba el clarinete y el saxo soprano. Y lo tocaba de la forma en que ya lo hacía cuando iba por el mundo con Louis Armstrong inventado los sonidos que se pueden escuchar en este clásico eterno, Petite Fleur, que compuso en 1951, ya en París y grabó en 1953 junto al clarinetista Claude Luter y su orquesta. Los franceses se empeñaron en que se quedara desde que hizo su primera visita al país en los años 20. Y así lo hizo, siendo aclamado y valorado como debía. Vivió como músico y fue recordado como leyenda. Disfrútalo!
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